Consulta tus dudas en el:
934 64 90 90Consulta tus dudas en el:
934 64 90 90-
MADERA
- Abrasivos
- Accesorios de carpintería
- Aspiradores
- Atornilladoras
- Bancos de trabajo
- Botadores
- Caballetes
- Caladoras
- Canteadoras
- Cepillos madera
- Cepillos de alambre
- Clavadoras
- Colas y Adhesivos
- Conectores para estructuras de madera
- Consumibles de carpintería
- Fresadoras
- Accesorios y consumibles para fresadoras
- Fresadoras de ensablaje DOMINO
- Grapadoras
- Ingletadoras
- Lijadoras
- Mesas de corte
- Multiherramienta (sierra oscilante)
- Pulidoras
- Sierras de disco y de incisión
- Sierras de espada
- Sierras de sable
- Sistemas de aspiración
- Tacos DOMINO
- Taladros
- Coronas perforadoras
- Hojas de sierra
- Tronzadoras
- EMBALAJE
- METAL
- MEDICIÓN
- ILUMINACIÓN Y CLIMA
- TALLER
- LIMPIEZA PROFESIONAL
-
HERRAMIENTAS
- Avellanadores
- Tornillos de apriete
- Brocas
- Buriles
- Bornes y conexiones eléctricas
- Cintas
- Cinceles
- Cintas métricas
- Equipos portaherramientas
- Destornilladores
- Fresas
- Escariadores
- Herramientas de agarre y sujeción
- Herramientas de corte
- Giramachos
- Impacto
- Alicates y cortacables
- Herramientas de servicio
- Químicos y limpiadores técnicos
- Estuches y reparadores de roscas
- Láseres y accesorios
- Llaves de vaso
- Llaves en L
- Machos de roscar
- Reglas y trípodes
- Portabrocas y adaptadores cónicos
- Roscas
- Punteros
- Soportes
- Puntas
- Tenazas
- Terrajas
- Mordazas
- Llaves manuales
- Desbarbadores
- PROTECCIÓN LABORAL
- CONSTRUCCIÓN
- Ofertas
- Inicio
-
- CONSTRUCCIÓN
- EMBALAJE
- HERRAMIENTAS
- Alicates y cortacables
- Avellanadores
- Bornes y conexiones eléctricas
- Brocas
- Buriles
- Cinceles
- Cintas
- Cintas métricas
- Desbarbadores
- Destornilladores
- Equipos portaherramientas
- Escariadores
- Estuches y reparadores de roscas
- Fresas
- Giramachos
- Herramientas de agarre y sujeción
- Herramientas de corte
- Herramientas de servicio
- Impacto
- Láseres y accesorios
- Llaves de vaso
- Llaves en L
- Llaves manuales
- Machos de roscar
- Mordazas
- Portabrocas y adaptadores cónicos
- Puntas
- Punteros
- Químicos y limpiadores técnicos
- Reglas y trípodes
- Roscas
- Soportes
- Tenazas
- Terrajas
- Tornillos de apriete
- ILUMINACIÓN Y CLIMA
- LIMPIEZA PROFESIONAL
- MADERA
- Abrasivos
- Accesorios de carpintería
- Accesorios y consumibles para fresadoras
- Aspiradores
- Atornilladoras
- Bancos de trabajo
- Botadores
- Caballetes
- Caladoras
- Canteadoras
- Cepillos de alambre
- Cepillos madera
- Clavadoras
- Colas y Adhesivos
- Conectores para estructuras de madera
- Consumibles de carpintería
- Coronas perforadoras
- Fresadoras
- Fresadoras de ensablaje DOMINO
- Grapadoras
- Hojas de sierra
- Ingletadoras
- Lijadoras
- Mesas de corte
- Multiherramienta (sierra oscilante)
- Pulidoras
- Sierras de disco y de incisión
- Sierras de espada
- Sierras de sable
- Sistemas de aspiración
- Tacos DOMINO
- Taladros
- Tronzadoras
- MEDICIÓN
- METAL
- PROTECCIÓN LABORAL
- TALLER
- CONSTRUCCIÓN
Hay 1585 productos.
Filtros activos
Herramientas y consumibles para trabajar la madera
Un taller de madera no se compra de golpe. Se va formando en un orden que casi nadie planifica pero que todo el mundo repite: primero llega la máquina que corta, después la que hace agujeros, luego la que une, y al final —siempre al final, cuando ya has estropeado dos piezas— la que aspira. Entre medias aparecen los consumibles, que son los que de verdad se gastan y los que acaban decidiendo si el trabajo sale bien o sale a medias.
Esta familia reúne más de 1.500 referencias repartidas en 32 categorías, desde una hoja de calar de ocho euros hasta una sierra de mesa de cinco mil. Hay máquina y hay consumible, y el reparto no es el que se espera: en buena parte de las categorías el consumible pesa más que la máquina, porque un taller compra una ingletadora cada diez años y hojas de sierra cada temporada.
Esta página está ordenada como se ordena el trabajo, no como se ordena un almacén: por lo que estás haciendo con la pieza en ese momento. Si sabes qué necesitas, ve directo a su categoría. Si estás montando el taller desde cero o llenando un hueco, empieza por el momento del trabajo que te está frenando y baja desde ahí.
Cortar: dividir el material
Todo empieza dividiendo. Las sierras de disco y de incisión son el bloque central, con setenta referencias entre sierras de incisión, circulares de mano, sierras de mesa y tronzadoras: la incisión es la que corta tablero grande sin astillar, y la de mesa la que trabaja cuando es la pieza la que va a la máquina. Para el corte a medida repetido en ángulo están las ingletadoras, y para todo lo que no va en línea recta, las caladoras, la única máquina de la familia pensada para seguir una curva.
Cuando el material deja de ser plancha y pasa a ser escuadría, el disco se queda corto y entran las sierras de espada, que cortan con cadena guiada en una sola pasada. Al otro lado del oficio está la reforma: las sierras de sable para cortar a ciegas donde hay clavos y tubos dentro, y la multiherramienta oscilante para llegar a ras y empezar un corte en el centro de algo ya instalado. Todas ellas comen consumible, y ese consumible está en hojas de sierra, con más de ochenta referencias. Si te falta la base sobre la que apoyar el corte, mira las mesas de corte.
Dar forma: perfilar, rebajar y aplacar
Cortar separa; dar forma es otra cosa. Las fresadoras son las máquinas más versátiles del taller: ranuran, cajean, perfilan cantos y copian plantillas, y su serie vertical convive con las fresadoras de cantos modulares. Pero una fresadora sin equipo no repite nada, y ahí entran los accesorios y consumibles para fresadoras, ochenta y cinco referencias de anillos copiadores, pinzas, bandas de rodadura y topes. El anillo copiador es lo que convierte una plantilla en veinte piezas idénticas.
Para quitar material con filo en lugar de con grano están los cepillos de madera, que resuelven en una pasada el ajuste de una puerta o un rebaje, y que cambian de trabajo según el cabezal que les montes. Y cuando el tablero ya está cortado y hay que tapar el canto, las canteadoras aplican el canto con adhesivo fundido y presión constante: el canto es el único punto donde se ve de qué está hecho un mueble, y aplacarlo bien es lo que separa un trabajo de taller de un trabajo que lo parece.
Perforar: el agujero y su medida
Los taladros de esta familia son máquinas a batería, y la categoría incluye lo que casi nadie compra al principio y luego echa de menos: topes de profundidad, soportes de taladrar y mandriles de cambio rápido, que son los que hacen que el agujero salga perpendicular y se pare donde toca. A partir de cierto diámetro la broca ya no es el camino, y el relevo lo toman las coronas perforadoras, noventa y una referencias para abrir el paso de un tubo, un desagüe o un mecanismo. Ojo con la nomenclatura: el catálogo mezcla pulgadas y milímetros, y ese detalle es la causa habitual de pedir la medida equivocada.
Unir: ensamblar, encolar y fijar
Aquí es donde la familia tiene más profundidad, porque unir madera admite muchas respuestas. La más rápida y repetible es el sistema DOMINO: las fresadoras de ensamblaje DOMINO abren una mortaja ovalada y los tacos DOMINO la rellenan, con veintinueve referencias en haya para interior y en Sipo para intemperie. Si la unión tiene que poder abrirse años después, los conectores para estructuras de madera convierten ese mismo ensamble en una unión desmontable que no pierde resistencia. Y la clavija tradicional sigue en consumibles de carpintería.
La unión encolada tiene su propia lógica, y el problema nunca es la calidad del adhesivo: es repartirlo antes de que empiece a curar. Para eso están las pistolas de encolado de colas y adhesivos. Para la fijación mecánica rápida hay dos caminos: las clavadoras, que clavan siempre igual y sin dejar la marca del martillo, y las grapadoras, con cuarenta y seis referencias, que retienen con dos patas lo que un clavo atravesaría sin sujetar: tela, malla, fondos de contrachapado, láminas finas.
Y después del clavado queda el remate, que se sigue haciendo a mano. Los botadores hunden la cabeza del clavo por debajo de la superficie sin que el martillo llegue a tocar la madera, con cincuenta y una medidas entre uno y dieciséis milímetros de punta. Para el atornillado, las atornilladoras cubren desde el montaje de mueble con máquinas de doce voltios hasta el atornillado autoalimentado de pladur, donde lo que importa no es la fuerza sino saber pararse en el momento exacto.
Sujetar: lo que hay debajo de la pieza
Casi todos los defectos que se atribuyen a la máquina nacen de un apoyo mal planteado. Los caballetes sostienen el material para que el corte no se cierre sobre la hoja, y los bancos de trabajo aportan el equipamiento de sujeción —complementos de apriete, prolongadores y sargentos de mesa— que convierte un tablero perforado en una superficie útil. Una pieza que se mueve medio milímetro arruina un ensamble que llevaba media hora de trabajo.
El otro pilar de la precisión es el guiado, y está en accesorios de carpintería: cuarenta y una referencias de rieles de guía de ochocientos a cinco mil milímetros, topes angulares, topes paralelos, falsas escuadras y plantillas de ensamblaje. Es la categoría que explica por qué dos personas con la misma sierra obtienen resultados distintos: la máquina pone el acabado del corte y el riel pone la línea recta.
Acabar: alisar, afinar y sacar brillo
El acabado es donde se juzga todo lo anterior. Las lijadoras reúnen ochenta y cuatro referencias en las que las máquinas son minoría: la mayor parte son platos lijadores, Interface-Pads y protectores, porque una lijadora dura años y el plato se cambia varias veces. El consumible que va montado encima está en abrasivos, la categoría más extensa de toda la familia con más de trescientas cincuenta referencias entre discos, hojas, mallas, rollos, bandas y esponjas, de grano P40 a S4000.
Cuando el lijado ya no puede afinar más, el paso siguiente es el pulido: en pulidoras están las esponjas y los agentes de pulir que trabajan por parejas, porque el brillo no se aplica, se construye en fases cada vez más finas. Y para limpiar metal, óxido y escoria —herrajes, estructura, tubería— la familia incluye los cepillos de alambre, con doscientas ocho referencias entre limpiatubos, cepillos taza y circulares con espiga.
Aspirar: lo que atraviesa todo el proceso
La aspiración no es una fase, es una condición. Determina cuánto dura un abrasivo, si ves la línea de corte, si el barniz se recalienta y qué respiras al final de la jornada. Los aspiradores se eligen por clase de polvo antes que por litros: la clase L para madera y viruta común, la M para maderas duras, MDF y mineral, la H para polvo peligroso. Cuarenta referencias, con versiones compactas, de limpieza automática de filtro y a batería.
Pero el caudal que acaba entrando por la boca de la máquina no lo decide el aparato: lo decide el recorrido. En sistemas de aspiración hay noventa y una referencias de mangueras por diámetro y longitud, filtros, adaptadores, tubos, brazos y módulos. Con la manguera equivocada, un equipo caro rinde por debajo de uno modesto bien conectado, y el filtro sucio es la causa número uno de la pérdida de potencia que la gente atribuye a la máquina.
Las marcas que hay detrás de esta familia
Festool es la columna del catálogo y está presente en casi todas las categorías. Su valor no está en máquinas sueltas sino en que todo encaja: el riel de guía sirve para la sierra y para la fresadora, el Systainer apila y organiza, la misma batería de dieciocho voltios alimenta el taladro y el aspirador, y cada máquina lleva su boca de aspiración pensada de fábrica. Comprar Festool es comprar un sistema, y eso se nota sobre todo cuando llevas tres máquinas y no una.
En herramienta de corte consumible entra Morse, fabricante estadounidense especializado en filo bimetálico, que aporta casi ciento cuarenta referencias entre las hojas de sable de sus gamas MASTER COBALT, HAVOC, FIRE & RESCUE y RENOVATOR, y el catálogo completo de coronas perforadoras bimetálicas y de carburo de tungsteno. Es la marca a la que acudir cuando la hoja tiene que sobrevivir a lo que no se ve: un clavo escondido, un tornillo, un perfil metálico dentro de un tabique.
El clavado y el grapado profesional los cubren dos casas con perfiles distintos. Omer, fabricante italiano, aporta la gama más profunda de la familia con cincuenta referencias entre clavadoras y grapadoras, incluida la maquinaria de trabajo en serie y de pedal para tapicería y producción. Bostitch cubre el otro extremo: grapadoras manuales robustas, versiones a batería, modelos tipo alicate y clavadoras de obra, estructura y zócalos. A ellas se suma More con una clavadora en bobina.
En herramienta de mano y sujeción trabajan dos fabricantes alemanes de mucho recorrido. Rennsteig firma las cincuenta y una medidas de botador de la familia, con cuerpo octogonal que no rueda y versiones con empuñadura protectora para quien golpea a diario. Bessey, referencia clásica en apriete, aporta el equipamiento de sujeción de banco: complementos de apriete vertical, prolongadores y juegos de sargentos para mesas perforadas de dieciséis y veintiocho milímetros.
Completan el cuadro tres especialistas. Lessmann, fabricante alemán de cepillo técnico, aporta las doscientas ocho referencias de cepillo de alambre, en acero y en inoxidable, ondulado y trenzado, con la gama de limpiatubos más amplia del catálogo. PIZZI, italiano, aporta el equipo de encolado con el que se reparte la cola blanca de forma uniforme y rápida. Y Ayerbe, fabricante español, aporta la alternativa de entrada en aspiración con sus aspiradores de acero inoxidable de veinte y treinta litros, la opción sensata cuando lo que necesitas es recoger viruta y no filtrar polvo fino.
Cómo empezar si estás equipando el taller
Un orden que funciona: primero resuelve el apoyo y el guiado, porque son baratos comparados con una máquina y mejoran todo lo que hagas después. Segundo, la máquina de corte que más vas a usar, y con ella una hoja de repuesto de dentado distinto. Tercero, la aspiración, que se compra tarde y debería comprarse pronto. Y a partir de ahí, añade máquina solo cuando un trabajo concreto se te esté atascando dos veces seguidas, no antes.
En consumible, el criterio es el inverso: compra formato grande de lo que gastas cada semana y envase pequeño de lo que usas de vez en cuando. Un envase de cien discos del grano equivocado no es un ahorro, es un cajón ocupado. Y si trabajas con máquinas a batería, mira siempre en qué plataforma de voltios estás antes de sumar una máquina nueva: las versiones sin batería ni cargador salen mucho más a cuenta cuando ya tienes packs rodando por el taller.
Dinos qué estás fabricando
Puedes entrar en cualquiera de las 32 categorías desde este listado, y en cada una encontrarás el criterio de elección explicado en detalle. Si estás dudando entre dos referencias, montando un taller desde cero o buscando una medida concreta que no localizas, llámanos al 934 64 90 90 o escríbenos: cuéntanos qué piezas haces y con qué material trabajas, que es la información con la que se acierta a la primera.